jueves, 25 de junio de 2009

Principios de la Rehabilitación Geriátrica

Principios de la Rehabilitación Geriátrica

El anciano suele sufrir enfermedades con mayor facilidad y frecuencia que el individuo joven y sus recuperaciones son más lentas e incompletas
La fisioterapia revitalizadora geriátrica es la aplicación de determinadas técnicas de fisioterapia sobre adultos mayores sanos, en los que el proceso involutivo de la edad puede desencadenar procesos patológicos que pueden llevar a la disminución de sus capacidades funcionales.
La causa más común de la pérdida de las capacidades funcionales en la persona mayor es la inactividad o inmovilidad .Existen numerosas causas para la inmovilización en una persona mayor, dentro de ellas tenemos la inmovilización aguda que se considera como una inmovilización accidental secundaria a una enfermedad quemaduras, fractura de cadera, accidente vascular periférico por nombrar algunos. la actividad del paciente se ve severamente reducida hasta que la enfermedad aguda se estabiliza. . Las barreras arquitectónicas pueden causar inmovilización accidental esto incluye las barandas de las camas, camas altas o bajas, escalones, pasillos con pobre iluminación, sillas inapropiadas, temor a caídas,, aislamiento social y ambiental , dolor al movimiento, parestesias, falta de ayuda para la movilidad y / o traslados. Y por supuesto la actitud de “ estoy muy enfermo para levantarme” afectan negativamente la movilidad.
La inmovilización crónica es el resultado de problemas médicos de larga data, mal manejados o no tratados como lo puede ser una accidente vascular cerebral, artritis, amputaciones, enfermedad de parkinson, lumbalgia

El proceso de descondicionamiento es definido como los cambios múltiples producidos en la fisiología de órganos y sistemas, inducidos por inactividad y por lo tanto reversibles con la actividad física. El grado de descondicionamiento depende del grado de inactividad y del nivel físico previo a esta. El término de hipocinética es el que describe la fisiología de la inactividad.

Los estudios indican las personas mayores que son más activas físicamente son capaces de responder igual o en algunos casos mejor que sujetos más jóvenes en ciertas actividades físicas, es por eso que el ejercicio se considera una modalidad de rehabilitación primaria en el caso de las personas mayores.

Existen retos para entender la interacción entre inactividad y salud en las personas mayores. El primero es que el envejecimiento causa en el individuo consecuencias similares a la inactividad, el segundo es separar los efectos de la inactividad de los efectos de la enfermedad, claro es obvio que algunos efectos del envejecimiento pueden estar directamente relacionados con la inactividad. El otro reto es entender la diferencia entre la declinación fisiológica y la pérdida de función ¡es la incapacidad de una anciana de 85 años de subir escalones debida a debilidad muscular, dolor articular, problemas cardiacos, pobre equilibrio, problemas sensoriales o una vida sedentaria?
Entender las consecuencias de la inactividad es de gran importancia cuando valoramos la necesidad de rehabilitación de una persona mayor.
Shepard* encontró que una actividad física moderada da como resultado que la persona se sienta mejor, lo cual lo lleva a un mejor desarrollo intelectual y sicomotor, de rebote se aumenta la autoestima, imagen corporal y disminuyen los niveles de ansiedad, stress y depresión.


Es de vital importancia el aporte que la terapia física puede tener en combatir o retardar, los procesos involutivos de la edad y / o inactividad que dan como resultado alteraciones de los órganos, aparatos y sistemas y aunque asintomáticos al principio en un determinado momento puede evolucionar hasta lograr la incapacidad física del sujeto.
La rehabilitación Geriátrica es el mecanismo efectivo para compensar dentro de los límites máximos las consecuencias de la inactividad, por que rehabilitación geriátrica y no ejercicio simplemente?, sencillo debido a las características y necesidades propias de la población adulta mayor los programas de ejercicios deben ser preparados y guiados por profesionales en el área de fisioterapia y rehabilitación realizando una evaluación funcional previa para así determinar las capacidades de cada uno de los individuos y poder implementar un plan de terapia física adecuado a las necesidades personales.
Como fisioterapeutas nuestra meta debe ser proporcionar al adulto mayor un programa preventivo, correctivo o de mantenimiento donde nuestro objetivo básico sea la independencia funcional de las personas que tratamos, con la consecuente ganancia de una mejor la calidad de vida
Los principios generales de la rehabilitación en el anciano, cualquiera que sea el proceso del que se trate, debe aplicarse como medida general para luego aplicar las técnicas específicas correspondientes al proceso.
1. Mantener la máxima movilidad articular
2. mantener o restaurar la independencia en AVD.
3. Mantener o incrementar la fuerza muscular
4. lograr un buen patrón de marcha y equilibro.
5. valorar postura.
6. historia de caídas
7. lograr la confianza y cooperación del paciente desde el inicio.


La movilidad mantenida , asistida o estimulada evita mayores lesiones articulares y problemas musculares sobre todo contracturas, perdida de fuerza y sus consecuencias (trastorno de la marcha, caídas, síndrome de inmovilización).
Por lo general la falta de ejercicio suele ser un problema constante en el mundo geriátrico, esto puede deberse a las comodidades de la vida moderna, la falta de información, barreras arbitrarias de la edad para muchas actividades , el efecto de enfermedades crónicas, por ello el ejercicio reglado y adecuado es una necesidad terapéutica para el adulto mayor, los ejercicios dirigidos no tienen contraindicación en ningún caso, siendo beneficios incluso en pacientes con insuficiencia coronaria y enfermedad vascular periférica. Es importante recalcar que se deben evitar las acciones sobre protectoras o agresivas de parte de la familia y el equipo de trabajo.

En general la prevención constituye uno de las bases del trabajo con adulto mayor.

LA TERCERA EDAD SERÁ PARA CADA UNO LO QUE EL MISMO QUIERA HACER DE ELLA.,si nos resignamos a hacerla una etapa regresiva y de involución.

miércoles, 24 de junio de 2009

REHABILITACIÓN RESPIRATORIA Y EJERCICIO EN EL ANCIANO

Con el paso de los años, la función respiratoria se ve alterada negativamente, por los cambios que se producen en la mecánica respiratoria externa y la involución senil de los tejidos pulmonares (parénquima, bronquios, alvéolos y vasos pulmonares).


OPATOMECÁNICA RESPIRATORIA SENIL

La involución senil determina importantes cambios en la mecánica respiratoria externa.

Sobre la columna vertebral, se presenta de forma variable, una cifosis dorsal senil, que repercutirá sobre la movilidad y la eficacia de los diámetros toracocostal alto y medio e indirectamente sobre la movilidad abdómino – diafragmática. Se debe a la deshidratación discal y pérdida de grosor, sobre todo en su porción anterior que determina una propulsión costoexternal hacia delante, con elevación y horizontalización costal en contra de su fisiológica inclinación cráneo – caudal, aumento por ello del diámetro posteroanterior del tórax, elevación hacia la posición inspiratoria y disminución del diámetro del transversal de expansión pulmonar motivado por el aumento del posteroanterior. El tórax adopta una postura inspiratoria, que en mayor o menor grado motiva la tendencia al enfisema toracógeno senil.

Las articulaciones condro – transversa y condroesternal, se van volviendo más rígidas y finalmente convierten la jaula torácica en un arco más o menos inmóvil que conjuntamente con las alteraciones de columna y costillas van a influir de manera negativa sobre el intercambio alvéolo – capilar, es decir, sobre la función respiratoria global.

La movilidad abdómino – diafragmática también se ve alterada, sobre todo en el anciano que no ha sido adecuadamente rehabilitado, que ha hecho una vida sedentaria o con poco ejercicio, observando una respiración de predominio torácico y con respiración diafragmática muy disminuida, añadiéndose casi siempre una faja poco musculada cuando no un abdomen péndulo que indirectamente aumenta aún más la ineficacia de la respiración diafragmática.


MODIFICACIONES HISTOLÓGICAS EN EL PULMÓN SENIL


El bronquio senil presenta atrofia del epitelio de revestimiento, involución del sistema ciliar con atrofia de las glándulas mucosas, hipotonía y como consecuencia de todas estas alteraciones, hay una disminución de la movilidad ciliar, un aumento de moco y una hipotonía muscular, llevando todo ello a dificultades de expectorar por el aumento de la viscosidad del moco y como consecuencia a una eficacia en los mecanismos de limpieza bronquial.

A nivel alveolar se da una elastosis degenerativa a nivel de los septos alveolares que, unida a las alteraciones bronquiales van a determinar el enfisema centro lobulillar. También hay alteraciones de interés en la difusión alvéolo capilar.

En el tejido conjuntivo se observan hiperplasias que añadidas al aumento global de las fichas, determinan pérdida de elasticidad.

Se ha comprobado que a lo largo de la vida, las partículas inhaladas pasan al intersepto alveolar, motivando un factor más de rigidez parenquimatosa.

En relación con los vasos pulmonares del anciano, se ha visto pérdida del sistema elástico, aumento del tejido fibroso en la túnica media, llevando todo ello a una mayor rigidez que determinará trastornos en la perfusión pulmonar, repercutiendo en la eficacia respiratoria.


FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

Definición.
Son procedimientos físicos utilizados en el tratamiento de pacientes con una incapacidad, enfermedad, o lesión del aparato respiratorio, con el fin de alcanzar y mantener la rehabilitación funcional y evitar una disfunción.


RECUERDO ANATOMO – FISIOLÓGICO

Pulmones, órganos pares situados en la cavidad torácica que llevan a cabo la respiración.

En el ser humano adulto, cada pulmón mide entre 25 y 30 cm de largo y tiene una forma más o menos cónica. Los pulmones están separados por una estructura denominada mediastino, que contiene el corazón, la tráquea, el esófago y vasos sanguíneos. Los pulmones están cubiertos por una membrana protectora llamada pleura pulmonar, que está separada de la pleura parietal –una membrana similar situada en la pared de la cavidad torácica- por un flujo lubricante. El aire inhalado pasa a través de la tráquea, que se divide en dos tubos denominados bronquios; cada bronquio conduce a un pulmón. Dentro de los pulmones, los bronquios se subdividen en bronquíolos, que dan lugar a los conductos alveolares; éstos terminan en unos sitios llamados alveolos.

¿Qué es un nebulizador?

Un nebulizador es un dispositivo que permite administrar medicamentos en solución, en forma de partículas muy pequeñas en aerosol al árbol tranqueo – bronquial.
Funciona por medio de un compresor de aire, que hace que los medicamentos nebulizados tomen forma de nube de aerosol húmedo y sea aspirada por el paciente, para llevarlos rápidamente hasta lo más profundo de nuestros pulmones, donde cumplirán su efecto terapéutico, con un mínimo de efectos secundarios en otros aparatos y sistemas.

Cada nebulizador (excluyendo el compresor), mientras esté en uso, es de carácter PERSONAL, por lo que no deberá compartirse entre diferentes pacientes enfermos. Si varios pacientes requieren el uso de un mismo equipo, deberán tener CADA UNO, su propio nebulizador con mascarilla.


DRENAJE POSTURAL

Indicaciones:


Pacientes que deben permanecer inmóviles por largos períodos de tiempo
Atelectasia
Acumulo de secreciones
Disminución de la ventilación por problemas restrictivos
Enfisema lobar o intersticial
Drenaje pleural por tubo de tórax

Contraindicaciones:

Paciente con edema cerebral
Hidrocefalia
No colocar en decúbito ventral apacientes con cirugía abdominal reciente, malformaciones abdominales, distensión abdominal por compresión del diafragma.


VIBRACIÓN

Indicaciones:

Movilizar y adelgazar secreciones hacia vías aéreas más grandes
El moco tiene como característica especial que se licua con movimientos de sacudida

Contraindicaciones:

Irritabilidad durante el procedimiento que comprometa el estado del paciente
Ausencia de secreciones gruesas
Enfisema intersticial con riesgo de neumotórax


PERCUSIÓN

Indicaciones:


Fase secretoria (tardía) de la membrana hialina
Neumonía lobar secretoria después de 24 horas de antibióticos
Prevención de atelectasias post – extubación
Pacientes con abundantes secreciones



Contraindicaciones:

Ausencia de secreciones
Enfisema intersticial
Hemorragia pulmonar
Abscesos, empiemas o neumonía localizadas antes de tratarse con antibióticos
Aumento de la presión intracraneana
Hemorragia intracraneal
Fracturas de costillas o cirugía torácica reciente y dolorosa
Diátesis Hemorrágica
Hipoxemia crítica


Finalice el procedimiento con la aspiración de secreciones
Realice nueva valoración del paciente, incluyendo: auscultación e identificación de signos de dificultad respiratoria
Deje al paciente en posición cómoda y monitorizado
Realice las anotaciones correspondientes en la hoja de enfermería
Informe inmediatamente al médico sobre cualquier intolerancia durante el procedimiento


Complicaciones:

Extubación accidental, salida del tubo del tórax, salida catéteres centrales y/o arteriales etc.
Aumento de la presión intracraneana
Broncoaspiración
Apnea obstructiva o por compromiso de la oxigenación
Hipoxemia
Hematomas o lesiones de la piel
Aumento de los requerimientos del oxígeno
Aumento de la presión intratorácica con riesgo de neumotórax
Fracturas costales
Hematoma del hígado o bazo



Objetivo del tratamiento de fisioterapia respiratoria:

Conseguir un relajación ventilación/perfusión eficaz, por medios físicos. Fomentar la eliminación de las secreciones respiratorias evitando su acumulo.

Posición:

Se intenta conseguir que por medio de una posición concreta, que el paciente mejoras u patrón respiratorio.


Percusión:

Acción mecánicas obre la pared torácica, transmitiendo un impulso de transmisión sonora, cuyo efecto consiste en la movilización de las secreciones del árbol bronquial. Esta ha de ser más duradera en tiempo cuanto más distal sea el acumulo de secreciones del árbol bronquial principal. El material usado es: dedos, manos en posición ahuecadas, percutores electrónicos (cepillo de dientes, rotores de percusión, etc.), percutores mecánicos (mascarillas, utensilios ahuecados flexibles, etc.) y aerosoles ultrasónicos (por excitabilidad de las partículas inhaladas).



Tos: Mecanismo fisiológico por excelencia para la expulsión de las secreciones bronquiales sobrantes. En ocasiones el paciente tiene el reflejo de la tos abolido debido a su patología, lo que no obliga a su estimulación, esto se consigue, si el paciente colabora, invitándole a que realice inspiraciones profundas y sin o colabora se realiza por medio de estímulos externos (suero salino, sondajes, etc.).


Analgesia: Se utiliza principalmente en aquellos casos en que existe una contractura muscular y postural de la pared torácica, debido a intervenciones torácicas y/o abdominales. Para ello administramos drogas prescritas.



Aspiración de secreciones del árbol bronquial:

Se utiliza para el drenaje de secreciones del árbol bronquial principal. Para ello utilizamos sondas específicas conectadas a un sistema de vació que genera una acción mecánica de succión sobre el árbol bronquial principal.

Lavado bronquial: Consistente en administrar una sustancia líquida en el árbol bronquial principal (suero fisiológico, “Mocofluid”, etc.), para conseguir una fluidificación de la secreciones bronquiales.



FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

El objetivo primordial de la fisioterapia respiratoria en geriatría, será la enseñanza del automatismo diafragmático, complementándola con ejercicios contra la rigidez torácica, la cifosis senil y la debilidad de la faja abdominal.

1. AUTOMATIZACIÓN DIAFRAGMÁTICA: para el aprendizaje de esta técnica, comenzaremos por explicarle al paciente la “forma respiratoria fisiológica”, es decir, la inspiración tomando el aire por la nariz, para que éste se caliente, se humedezca y se limpie debido a la función fisiológica del revestimiento mucoso de los cornetes nasales, que como sabemos limpia el aire de impurezas, lo humedece y lo calienta a la temperatura corporal. Le explicaremos que con la inspiración nasal se relajan los músculos del cuello que intervienen con mal brazo de palanca, mucho consumo de oxígeno, por su volumen, y con escasa repercusión en la respiración. Finalmente, y esto lo nota enseguida el paciente, la inspiración nasal le ayuda a la movilización diafragmática.

La aspiración será por la boca, enseñándole a controlar la salida del aire para regular el flujo ventilatorio espiratorio, y compaginarlo con la elevación del diafragma.

Sobre lar elación tiempo inspiratorio – espiratorio, el primero debe ser suave y corto, sin forzar y el segundo suave, largo y sin llegara l final de las posibilidades ventilatorias, pero sí contrayendo casi hasta el final la faja abdominal, con objeto de que el diafragma funcione adecuadamente.

Se debe comenzar la enseñanza con reeducación del hemidiafragma posterior; para este ejercicio pondremos al anciano en decúbito supino, sobre colchoneta o camilla dura, las piernas flexionadas, para relajar la faja abdominal y ligeramente separadas, la cabeza sobre la colchoneta o con una almohada dura y baja, ya que estar levantada no relajará los músculos auxiliares y nos dificultaría la enseñanza por las razones patomecánicas.

Sin olvidar las condiciones ambientales, humedad, temperatura, ventilación y luz que den confort y relajen al paciente, iniciamos la enseñanza del ejercicio, teniendo presente que en la inspiración sacará suavemente “el vientre” y en la espiración lo meterá suavemente, el tiempo que espira con los labios entreabiertos prolongando esta fase como ya hemos indicado. Se debe conseguir una perfecta sincronización entre la expulsión del aire, larga, suave y prolongada, y la contracción simultánea de la faja abdominal también suave, sin tirones y sin fatigar la musculatura. Sobre este ejercicio que es la base de la enseñanza de la automatización diafragmática, conviene tener presente dos aspectos que pueden dificultar o hacer fracasar el plan rehabilitador; el primero es un vicio muy frecuente que consiste en que el enfermo al inspirar, es decir “sacar el vientre” arquea la columna lumbar en la inspiración y explicarle que de hacerlo hace poco eficaz o nula la respiración diafragmática. El segundo aspecto que puede hacer fracasar esta metódica consiste en que el paciente prolongue excesivamente la eliminación del CO-2 y se marea.

Con este ejercicio, hemos reeducado y puesto a máximo rendimiento el hemidiafragma posterior y podemos pasara reeducar los hemidiafragmas laterales, la postura es en decúbito lateral derecho o izquierdo, los levantados con objeto de bloquear la respiración torácica y centrar la recreo pulmonar hacia el diafragma; las piernas flexionadas para relajar la faja abdominal y más la del hemidiafragma que estamos reeducando. La reeducación del hemidiafragma anterior la realizamos colocando al paciente a “cuatro puntos” ya que en decúbito prono el ejercicio será muy fatigoso al tener que “levantar el cuerpo” con la expansión del diafragma anterior. Todos estos ejercicios los realizamos con la formar espiratoria ya reseñada y cuando se dominan, comenzamos el camino de la automatización del diafragma, que no se logra totalmente hasta los 6 meses de realizar diariamente estos ejercicios.

2. EJERCICIOS PARA LA FAJA ABDOMINAL: Simultáneamente a la enseñanza de los ejercicios abdomino – diafragmáticos y utilizando la misma formar espiratoria, enseñamos los ejercicios precisos para tonificar la faja abdominal, a que en ella, será el motor respiratorio conjuntamente con el diafragma. Estos ejercicios se harán gradualmente con la elevación alternativa de ambas piernas y posteriormente con las dos, teniendo siempre presente el grado de debilidad muscular y la insuficiencia respiratoria para realizarlos. Comienza por la elevación de un apierna, l apostura será decúbito supino, piernas flexionadas y se le indica que inicie una inspiración suave y profunda, “sacando el vientre” y espire suavemente con los labios entreabiertos y que simultáneamente eleve la pierna descendiéndola al término de la espiración, de modo que sea siempre la respiración la que dirija el ejercicio y no al revés. Es importante en caso de hiperlordosis lumbar y para no aumentarla, colocar las piernas mediante unas almohadas en unos 45 grados de elevación; ya que de esta manera lograremos los mismos efectos, y no haremos una labor hiperlordosante, que sería muy negativa para la columna senil. Si es necesario complementaremos con la elevación de ambas piernas teniendo muy presente la forma respiratoria y el efecto hiperlordosante del ejercicio.


3. EJERCICIOS TORACO – COSTALES: La jaula torácica, pierde elasticidad y se vuelve más rígida. Contra esta involución senil irán encaminados los ejercicios, su objetivo es doble, de un lado mantenerla lo más elástica posible y de otro hacer que la respiración abdomino – diafragmática se complemente con la torácica, con objeto de logra runa respiración armónica en las tres diámetros de expansión toraco - abdominal respiratoria, si bien insistiendo que l amovilidad diafragmática es la prioritaria en el reentrenamiento senil.

Para la enseñanza de estos ejercicios, comenzaremos ante espejo, por explicar al anciano que simultáneamente a la enseñad amovilidad abdomino – diafragmática deberá suavemente movilizar el tórax, siguiendo siempre la misma formar espiratoria que sea prendió en los primeros ejercicios de automatización diafragmática, se ayudará con las manos situadas sobre ambos hemitórax, con los dedos paralelos a las últimas costillas, dejando las manos suelta sen la inspiración, para facilitar la expansión torácica baja u presionando tangencialmente a la piel en la espiración y siguiendo el mismo movimiento pero en sentido contrario que el que hizo la jaula torácica al expansionarse.

Otro ejercicio sencillo y de buenos resultados, es el clásico “brazo en cruz” en la inspiración, sacando simultáneamente tórax y abdomen y espirando suavemente al tiempo que los brazos van delante de la cara, siempre dirigiendo la respiración al ejercicio y no al revés. Finalmente, otro ejercicio que unifica todos los anteriores y que actúa sincrónicamente sobre los tres diámetros de expansión pulmonar y sobre la faja abdominal es sentado, espalda pegada al respaldo, inspirar sacando el pecho y vientre y espirar suavemente doblando el troncos obre el abdomen, siguiendo siempre la forma respiratoria enseñad ay la prioridad de la respiración sobre el ejercicio.


5. EJERCICIOS PARA LA COLUMNA VERTEBRAL: son de gran importancia para completar el plan de fisioterapia respiratoria en el anciano y van encaminados a luchas contra la cifosis senil, constituyen un excelente ejercicio respiratorio global. Un ejercicio sencillo y muy eficaz; paciente de pie, espalda pegada a la pared, inspirar elevando los brazo sal tiempo que “saca pecho y vientre” y espirar bajando éstos, la formar espiratoria será habitual y con este ejercicios e combinan los respiratorios globales con el defecto anti – cifótico dorsal que se desea.

REENTRENAMIENTO AL ESFUERZO: hemos separar a los ancianos que tienen patología cardio – pulmonar de los únicamente tienen déficit fisiológico de su senectud. En los primeros no se puede hacer este reentrenamiento, se recomiendo realizar todos los ejercicios citados que serán muy beneficiosos en el bronquítico crónico etc... dando consejos higiénicos sobre pasear, ejercicios muy suaves y normas dietéticas.

En el anciano “sano”, por el contrario, si se puede, previo estudio ergométrico en el que se determinará l apotencia máxima tolerada y como consecuencia el tipo de actividad deportiva o “laboral” y así comenzar el reentrenamiento. La metódica será la siguiente: continuaremos en el gimnasio enseñando a mantener la formar espiratoria en pequeños esfuerzos, en pista rodante o ergómetro con objeto de que el paciente aprenda a mantener esta respiración en el ejercicio y sobre todo sepa, mediante está forma de respirar, a recuperarse del esfuerzo.

Una vez que se ha enseñado la respiración en esfuerzo y la recuperación estamos en condiciones, de orientarle en el ejercicio adecuado a sus posibilidades energéticas, preferencias vocacionales y posible “reentrenamiento laboral”, contando con la colaboración del psicólogo, terapeuta ocupacional y asistente social.

EJERCICIOS RESPIRATORIOS

Como parte del tratamiento de las enfermedades respiratorias que se presentan en los ancianos tenemos los ejercicios respiratorios que se utilizan tanto en prevención como cuando inicia la enfermedad y en procesos ya crónicos pudiendo ser prescritos en los 3 niveles de atención.

Estos ejercicios ayudan a que respire más fácilmente, disminuyendo la sensación de falta de aire, con el propósito final de mejorar la calidad de vida. Es importante que el paciente y la familia colaboren, y que lo practique por lo menos 3 veces al día.

RESPIRACIÓN CON LABIOS SEMI – CERRADOS

Este ejercicio se realiza 3 veces al día, en la mañana al levantarse, al medio día antes de almorzar, y en la noche antes de acostarse a dormir.


Guía para el procedimiento:
a) Sentarse cómodo en una silla o cama.
b) Respirar tomando aire por la nariz despacio y profundo, la boca debe estar cerrada, contar en la mente 1-2, al respirar mover el estomago hacia fuera.
c) Botar el aire por la boca con los labios semi – cerrados como silbando, contar en la mente 1-2-3-4, hasta botar todo el aire. Recordar que al botar el aire (espiración) debe ser el doble de tiempo que cuando toma aire (inspiración).
d) Este ejercicios e tiene que hacer por lo menos 10 veces.


RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA

Este ejercicio se realiza 3 veces al día, en la mañana al levantarse, al medio día antes de almorzar, y en la noche antes de acostarse a dormir.

Guía para el procedimiento:
a) Este ejercicio se puede hacer sentado o preferiblemente acostado
b) Poner mano derecha sobre estomago y mano izquierda sobre el tórax.
c) Respirar profundo y despacio por la nariz, con la boca cerrada contar mentalmente 1-2, al respirar el estomago se tiene que mover hacia arriba lo cual moverá la mano derecha que esta sobre el estómago.
d) Botar el aire por la boca con los labios seme – cerrados como silbando, contar en la mente 1-2-3-4, mientras bota el aire de los pulmones. Con la mano que estas obre el estomago empujar los músculos de este hacia fuera recordar que al botar el aire (espiración) debe ser el doble de tiempo que cuando toma aire (inspiración).
e) La mano izquierda que esta en el tórax no debe moverse.
f) Este ejercicios e tiene que hacer por lo menos 10 veces.


TOS ASISTIDA

Este ejercicio le ayudara a toser y a botar las flemas o secreciones. Lo va hacer especialmente en la mañana, que es cuando se acumulan las secreciones de la noche, o cuando sienta flemas y secreciones.

Guía para el procedimiento:
a) Sentarse recto en una silla, usar ropa floja, no tener comida en la boca, tener un pañuelo para taparse la boca cuando tosa.
b) Respire despacio profundo por la nariz con la boca cerrada.
c) Botar el aire con los labios semi – cerrados, despacio y todo lo que se pueda contar en la mente 1-2-3-4m mientras bota el aire, recordar que al botar el aire (espiración) debe ser el doble de tiempo que cuando toma aire (inspiración).
d) Respirar nuevamente por la nariz sacando el estomago.
e) Inclinarse nuevamente por la nariz sacando el estomago.
f) Inclinarse un poco hacia delante, ponga una mono en el estomago y con otra cubrirse la boca y toser 2 o 3 veces.




EJERCICIOS PARA LA CONSERVACIÓN DE ENERGÍA

Estos ejercicios ayudaran a disminuir la sensación del falta de aire y serán útiles para realizar las AVD como: sentarse y ponerse de pie, bañarse, subir y bajar gradas, caminar, peinarse hasta para ir de compras.

Este ejercicio debe realizarse cada vez que se haga una actividad que sabe que le produce falta de aire.





EXHALAR DURANTE EL EJERCICIO:

Esta técnica se usa cuando necesite realizar AVD como: sentarse y ponerse de pie, bañarse, subir y bajar gradas, caminar, peinarse hasta para ir de compras.

a) Antes de iniciar la actividad hace runa respiración despacio y profundo por la nariz con la boca cerrada.
b) Botar el aire por la boca con los labios semi – cerrados.
c) Mientras se bota el aire hacer la actividad que se tenía programada.
d) Cuando se boto el aire detenerse y hacer otra respiración despacio y profundo por la nariz.
e) Luego botar el aire con los labios semi – cerrados y continuar la actividad.
f) Recordar hacer la actividad cuando se esta botando el aire.


Consejos para simplificar el trabajo:

a) Hacer actividades lentamente.
b) Hacer movimientos lentos y suaves.
c) Disminuir los movimientos del cuerpo.
d) Se gasta más energía estando de pie que sentado, por lo tanto procura restar sentado, sin olvidar movilizarse cada cierto tiempo cuando haya descanso. Ambos extremos no son recomendables.
e) Procura rempujar los objetos en lugar de levantarlos, los rodines son ideales para transportar objetos.
f) Al realizar una actividad larga tomar 10 min por cada hora de descanso.
g) Distribuya las actividades fuera de la casa a diferentes horas del día.


RESUMEN DEL PLAN GENERAL DE LA ENSEÑANZA DEL A FISIOTERAPIA RESPIRATORIA EN EL ANCIANO

Se han visto ejercicios sencillos pero eficaces, para lograr el máximo provecho de las posibilidades respiratorias que la involución senil determina; así automatización diafragmática, faja abdominal, tórax, columna reentrenamiento al esfuerzo. Este método puede enseñarse en grupos de 8 – 10 pacientes y normalmente en unas dos semanas, por término medio, están en condiciones de hacer los ejercicios ya en su dominio.

En los primeros meses se le debe controlar con el objetivo de evitar los vicios posturales y que pueden independientemente hacer fracasar el aprendizaje de fisioterapia respiratoria, hacer que la abandonen, no hay que olvidar que enseña los ejercicios es fácil, lo difícil es la constancia en realizarlos diariamente.

Una vez dado de alta en el gimnasio, se recomienda que realice los ejercicios al menos durante media hora por mañana y por noche independientemente de que practique el tipo de actividad física recomendado y, sobre todo, aprenda y practique la recuperación al esfuerzo, tanto en las actividades de la vida diaria como en el ejercicio programado.
Normalmente hacen falta unos seis meses para que de una manera inconsciente respire como se le ha enseñado. Desde este punto, el anciano aprendió a respirar fisiológicamente, de un amanera subconsciente y n ola dejará.

viernes, 29 de mayo de 2009

FUNCIONALIDAD, FRAGILIDAD DEL ADULTO MAYOR

FUNCIONALIDAD, FRAGILIDAD DEL ADULTO MAYOR
Dra. Erika Cyrus Barker

Si pensamos ahora en el envejecimiento poblacional nos daremos cuenta que aumenta la importancia de lo que hemos planteado anteriormente, ya que se acentúa la tendencia al aumento de la morbilidad y mortalidad por enfermedades crónicas.

Ya instalada la vejez la consideración de los aspectos físicos, psíquicos y sociales, es decir la mirada integral, se hace inevitable para cualquier intervención desde el área de salud. Y es precisamente el estado de la funcionalidad física, psíquica y social, el concepto clave de la calidad de vida en la vejez.

El reto es entonces prevenir. Prevenir la presencia de enfermedades crónicas que pueden ser potencialmente invalidantes y que una vez instaladas deterioran fuertemente la calidad de vida de la población mayor,

CONCEPTO DE FUNCIONALIDAD
Independencia entendida como la capacidad de desempeñar las funciones relacionadas con la vida diaria, es decir vivir en la comunidad recibiendo poca o ninguna ayuda de los demás.[1] Autonomía entendida como la capacidad de tomar decisiones por si solos y afrontar las consecuencias de ello de acuerdo a preferencias propias y los requerimientos del entorno.

[1] OMS, “Envejecimiento activo: un marco político”, en: Revista Española de Geriatría y Gerontología, Agosto 2002.

Objetivo de la TF en geriatría
No es aumentar la expectativa de vida, sino el cómo se vive una vida más larga. Esto implica prolongar la vida libre de discapacidad o de una vida funcionalmente sana. De allí la importancia de detectar a quienes están en riesgo de perder su capacidad funcional y de actuar a nivel de prevención primaria, vale decir, antes que se produzca la discapacidad.

La discapacidad constituye un proceso gradual que pasa por etapas. Este se inicia con una situación estresante que puede causar impedimentos, los que dificultan el funcionamiento físico, mental o social, pasando luego a producir limitaciones funcionales que equivalen a restricciones para ejecutar acciones de la vida diaria. Culminando en la discapacidad o incapacidad de realizar las acciones del diario vivir por sí mismo.

Lo destacable es que cuando las limitaciones funcionales o incluso una discapacidad se detecta a tiempo y se trata adecuadamente, se puede retrasar, contrarrestar, compensar, y/o recuperar los factores que impulsan o profundizan dicho proceso o incluso evitar la incapacidad total y dependencia.

Envejecimiento y funcionalidad
El proceso normal de envejecimiento individual, produce una disminución de hasta un 25 a 30% de las células que componen los diferentes órganos y sistemas del ser humano, lo que se traduce en una disminución de la función cumplida por ese órgano y sistema.

Lo que en situación de exigencia normal o habitual no tendrá repercusión, sí podrá afectar al individuo frente a una exigencia no habitual o estrés, dado que el envejecimiento fisiológico afecta las “capacidades de reserva”.[1]
[1] M. Isaac, Comollonga y G. Izquierdo Zamarriego, “Fisiología del Envejecimiento”, en: Salgado Alba. Manual de Geriatría, 3ª edición, MASSON, Madrid, 2002, Pags.: 63- 76

El proceso normal de envejecimiento produce cambios en la homeostasis y en la reserva, aumentando la vulnerabilidad a presentar enfermedades crónicas y degenerativas. Lo que sumado a predisposición genética, estilos de vida inadecuados y condiciones socio-económicas precarias y ambientales nocivas, hace que el estado de salud funcional de la persona mayor aumente el riesgo de transitar desde la independencia a la dependencia.

En la vejez, la expresión de las enfermedades, suele ser más larvada y los síntomas se modifican, por ejemplo, aumenta el umbral del dolor, cambia la regulación de la temperatura y el balance hidroelectrolítico, se modifican los mecanismos compensatorios como taquicardia y polipnea. Incluso en algunas ocasiones, existiendo compromiso, los signos y síntomas clásicos aparecen normales.

Los Adultos Mayores a los 80 años, aún en los mejores sistemas de salud, pueden presentar hasta tres enfermedades crónicas. De este modo la co-morbilidad, en el grupo de Adultos Mayores, dificulta establecer diferencia entre el grupo de sanos o enfermos, dado que en su gran mayoría las personas mayores presentarán alguna enfermedad crónica o degenerativa.

Lo que en realidad marcará la diferencia es si esta enfermedad u otra condición física, psíquica o social ha favorecido el Estado de Salud Funcional o llevado al compromiso del Estado de Salud Funcional.

Es así como una de las primeras manifestaciones de enfermedades en el adulto mayor se produce a través de alteraciones de la funcionalidad. Esta se constituye, en el signo de alerta mas importante. De aquí la importancia fundamental de la medición permanente de la funcionalidad en el adulto mayor.

funcionabilidad
La independencia funcional o funcionalidad no es otra cosa que la capacidad de cumplir o realizar determinadas acciones, actividades o tareas requeridas en el diario vivir.

La definición formula que, desde una perspectiva funcional, “el anciano sano” es aquel capaz de enfrentar el proceso de cambio con un nivel adecuado de adaptabilidad funcional y satisfacción personal”.

La pérdida de funcionalidad se puede detectar clínicamente por la pérdida de autonomía y aparición de dependencia que, poco a poco, van a limitar la calidad de vida de las personas mayores. Además cada tipo de enfermedad origina un tipo específico de pérdida funcional: cada enfermedad afecta a un grupo concreto de actividades.

Esta pérdida de la independencia y autonomía afecta inicialmente a las actividades complejas (por ejemplo desplazamientos fuera del hogar), pero, si se mantiene en el tiempo y no se actúa sobre ella, progresa y llega a afectar la independencia y autonomía para actividades básicas de la vida diaria que afectan al autocuidado: levantarse, lavarse, vestirse, comer y desplazamientos dentro del hogar.
Factores de riesgo de perder la funcionalidad

Por factor de riesgo se entiende “aquella característica innata o adquirida del individuo que se asocia con una probabilidad de fallecer o de padecer una determinada enfermedad o condición”. La población considerada sana pero que presenta alguno de los llamados “factores de riesgo”, va a tener una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad o condición en el curso de los años siguientes. (Rivera Casado JM, Gil Gregorio P. 1997).

La capacidad funcional de un individuo puede verse alterada, generalmente disminuida, por variados factores de riesgo.

Entre ellos se escogieron las enfermedades crónicas las que por sí solas constituyen un factor de riesgo, es decir, ellas aumentan las probabilidades del adulto mayor de perder la capacidad de funcionar por si sólo en la vida cotidiana y de morir.

Además, implican la posibilidad de producir otros procesos riesgosos debido a las complicaciones asociadas a ellas. se consideraron las enfermedades siguientes: Hipertensión arterial, Diabetes Mellitus, Dislepidemias, Cardiopatía coronaria e insuficiencia cardíaca, Accidente vascular transitorio, Artritis y Artrosis, Osteoporosis.

Hay datos consistentes para considerar factores de riesgo de discapacidad a los denominados síndromes geriátricos. se consideraron los siguientes: caídas, pérdida del equilibrio, mareos, inestabilidad al caminar, incontinencia urinaria, déficit sensoriales: vista y audición, deformidades en los pies.

Factores predictivos del mantenimiento de la funcionalidad


Al estudiar un conjunto de sujetos a lo largo de un período de tiempo, se descubren mediante cálculos estadísticos los factores asociados a un envejecer saludable y conservando al máximo posible las capacidades físicas y mentales. Estos son los llamados factores protectores, es decir, aquellos que aumentan la probabilidad de mantenerse saludable y en posesión de las capacidades físicas y mentales.

Rowe y Kahn (1997), proponen el concepto de envejecimiento exitoso. Este es un concepto multidimensional que en una primera aproximación incluyó: evitar la enfermedad y la discapacidad y mantener un alto funcionamiento físico y mental. Los resultados de la investigación les permite detectar factores de riesgo y protectores, ambos de índole predictiva.


En general, los factores de riesgo de perder funcionalidad física son los niveles alterados de glucosa y lípidos, la obesidad y la hipertensión a lo que los autores agregan que los factores protectores que pueden contrarrestar dichos riesgos son los hábitos alimentarios y la actividad física.


Los predictores del buen funcionamiento cognitivo
evaluado con test neuropsicológico de lenguaje, memoria no verbal, memoria verbal, conceptualización y habilidades especiales – son: a) el nivel educacional, que es el mejor protector contra la reducción de la función cognitiva, b) la actividad física, y c) la percepción de autoeficacia, definida como la creencia en la capacidad de organizar y ejecutar los cursos de acción requeridos para tratar con una situación determinada.
Los predictores del mantenimiento de un buen funcionamiento físico
evaluados por movilidad de manos y piernas, por equilibrio y marcha - los categorizan en dos: unos relativos a las características del individuo, siendo los predictores de riesgo: ser viejo y con ingreso escaso, ser obeso y ser hipertenso. Los otros relativos a formas de comportamiento, siendo los predictores de mantener el buen funcionamiento: el realizar actividades productivas, no necesariamente generadoras de ingreso sino que consideradas socialmente valiosas, relacionarse con otros intercambiando apoyo emocional y hacer a lo menos un nivel moderado de ejercicio físico.

Rolwe y Kahn mencionan como un factor protector adicional el modo de respuesta al estrés. Afirmando que los adultos mayores, si se los estudia en forma continua, se los verá moverse entrando y saliendo de lo exitoso así como las personas saludables pueden entrar y salir de las enfermedades. En otras palabras, ya que es usual que se produzcan episodios estresantes, lo más importante es mejorar la capacidad del adulto mayor para enfrentarlos.

Resumiendo, los siete factores considerados protectores son: el nivel educacional; cuatro modalidades de comportamiento, a saber: el ejercicio mental y físico, los hábitos alimentarios, realización de actividades significativas con qué ocupar el tiempo y las relaciones que se mantienen con otros intercambiando apoyo afectivo; y la posesión de dos atributos psicosociales: la percepción de autoeficacia y la capacidad de enfrentar las situaciones estresantes, de modo que ellas tengan el menor impacto posible en el nivel de bienestar y en la capacidad de desempeñar por sí mismo las actividades de la vida diaria. *

PARKINSON

Definición
James Parkinson en 1817 la definió como "movimientos temblorosos involuntarios con disminución de la fuerza muscular, en zonas que no están en actividad; propensión a inclinar el tronco hacia adelante y a pasar de la marcha a la carrera, mientras que los sentidos y el intelecto permanecen inalterados".

Esto ocurre por trastornos y pérdidas de neuronas en una zona determinada del tronco encefálico. Esta zona es la sustancia negra de los ganglios basales, que controlan los movimientos que se realizan automáticamente como caminar.

Causas
Es un trastorno que se da en las edades medias y avanzadas de la vida, que presenta una progresión muy gradual y una evolución prolongada. Aunque se ha observado en grupos familiares, habitualmente tiene un carácter esporádico y es de causa desconocida.

Síntomas
La postura encorvada, rigidez y lentitud de los movimientos y la inexpresividad facial, así como el temblor rítmico de los miembros que remiten con los movimientos voluntarios, son las características principales de esta enfermedad.

La lentitud de movimientos suele ser más o menos generalizada, asociándose con rigidez muscular, que impiden la realización normal de actividades. También sufren una pérdida de la capacidad que poseen las personas sanas para efectuar pequeñas variaciones automáticas y espontáneas de la postura, al hacer cualquier actividad o al adoptar distintas posiciones.

El temblor, por lo general, es más pronunciado en las manos, aunque también puede afectar a piernas, labios, lengua y musculatura del cuello. De aquí que normalmente se vean afectados tanto el habla como la escritura.

La manera de andar de estas personas es con pasos rápidos y torpes, y con una aceleración excesiva como si quisieran atrapar su centro de gravedad, que va por delante de ellos.

Suelen padecer sensaciones continuas de cansancio a causa de la incoordinación de los distintos grupos musculares.

La gravedad de la sintomatología está muy influenciada por los factores emocionales, como ansiedad, tensión y sentimientos de infelicidad, que agravan el cuadro clínico.

Aunque el deterioro intelectual no es una característica constante, cada vez con mayor frecuencia se observa demencia en las fases avanzadas de la enfermedad.

Fisioterapia
El descubrimiento de fármacos eficaces contra esta enfermedad, como la Levodopa, y la integración del paciente dentro de un programa de rehabilitación posibilitan que este lleve una vida aceptable e integrada en la sociedad.

Es de gran utilidad un programa progresivo de ejercicios diarios que ayuden a aliviar las diversas alteraciones del movimiento, haciendo que se sientan seguros y manteniendo una adecuada calidad de vida.
• Ejercicios que mejoren la fuerza muscular, coordinación y destreza, disminuyan la rigidez y eviten las contracturas por desuso de los músculos.
• Ejercicios para mejorar la movilidad articular, como caminar.
• Ejercicios de estiramiento para que las estructuras musculares sean lo más flexibles posible.
• Ejercicios posturales para intentar retrasar al máximo la tendencia de la inclinación del tronco y cabeza.
• Técnicas especiales para la marcha, con el fin de superar las alteraciones de la misma y la tendencia antes mencionada. Desde el principio se conciencia al paciente que debe caminar lo más erecto posible, mirar hacia adelante y abriendo un poco los pies para aumentar su base de sustentación y su estabilidad, hay que combinar la oscilación de los brazos y levantar los pies.
• El ritmo y velocidad de los ejercicios deben ser moderados, así se puede ayudar con músicas que tengan un ritmo adecuado y le facilite la realización de los ejercicios.
• Coordinar las actividades con ejercicios respiratorios, que van a llevar a que el paciente tenga más aguante y se canse menos. De todas formas, es conveniente la realización de períodos frecuentes de reposo.

Como en todo sujeto con una afectación neurológica, el trabajo que hace que el paciente se desarrolle y se adapte a su patología, depende de un equipo integrado por muchos profesionales. De esta forma, médicos, logopedas, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y muchas otras personas, así como la familia, deben aunar sus esfuerzos para la integración de estas personas a una vida lo más normal posible.

Material recopilado por: Dra. Erika Cyrus Barker

miércoles, 6 de mayo de 2009

PRÓTESIS DE CADERA

Definición
La sustitución total de la articulación de la cadera o artroplastia es una intervención quirúrgica dirigida a reemplazar la articulación de la cadera, que se encuentre deteriorada por diversos procesos patológicos.

La articulación de la cadera consta de dos superficies que representan segmentos de esfera, uno hueco (llamado cotilo o acetábulo y situado en la pelvis ósea) y otro macizo (cabeza del fémur); ambas superficies efectúan un acoplamiento casi perfecto. La operación de sustitución total de la cadera consiste en reemplazar la cabeza del fémur desgastada por una esfera metálica unida a un vástago o tallo y el acetábulo por una cazoleta de un plástico muy resistente (polietileno). Estos dos componentes pueden fijarse al hueso mediante un cemento especial llamado metilmetacrilato (prótesis cementada).

La colocación de esta nueva articulación está encaminada a obtener el alivio del dolor, disminuir la rigidez, aumentar la movilidad y restablecer la longitud de los miembros inferiores. Todo ello enfocado a aumentar la calidad de vida del paciente, mejorando la realización de las actividades de vida diaria y obteniendo un mayor grado de autonomía personal.

Causas
Las patologías más frecuentes que pueden abocar a una prótesis o artroplastia de cadera son las siguientes:
• Artrosis de cadera o coxartrosis: es la indicación más habitual para una artroplastia. Las superficies articulares están recubiertas de cartílago articular; dicho cartílago se desgasta en caso de artrosis, quedando al descubierto el hueso subyacente y dando lugar a dolor y limitación de la movilidad.
• Fase de secuelas de enfermedades reumáticas sistémicas (artritis reumatoide, espondilitis anquilosante...).
• Fracturas de pelvis y de la extremidad proximal del fémur y en caso de necrosis avascular de la cabeza femoral.
• Tumores malignos de la cabeza femoral.

Es recomendable que la cirugía de la artroplastia de cadera se lleve a cabo en edad lo más avanzada posible, ya que su vida media no suele sobrepasar los 20 años y los posteriores recambios resultan más conflictivos, sobre todo en caso de prótesis cementadas. Por esta razón, previamente a la colocación de una prótesis suelen efectuarse intervenciones que modifiquen los puntos de apoyo sobre la cabeza femoral (osteotomía varizante y valguizante) y, de esta manera, retardar la sustitución articular.

Síntomas
Por lo general, el paciente candidato a una sustitución total de la cadera presenta un importante deterioro articular, que se traduce en dolor intenso, tanto en reposo como al caminar, marcada restricción de la movilidad, contracturas musculares periarticulares, cojera, posición defectuosa del miembro inferior, etc.

Fisioterapia
Siempre que sea posible, es aconsejable que estos pacientes lleven a cabo un tratamiento preoperatorio, encaminado a obtener el alivio del dolor y el fortalecimiento de la musculatura periarticular; una recuperación exitosa y rápida está estrechamente relacionada con el estado muscular alcanzado en el momento de la intervención. Dicho tratamiento preoperatorio debe abarcar:
• Fortalecimiento de la musculatura de todo el miembro inferior afectado
• Fortalecimiento muscular de los miembros superiores y miembro inferior sano, con la finalidad de que la marcha se efectúe con mayor facilidad.
• Enseñanza de ejercicios respiratorios, principalmente diafragmáticos, con el fin de evitar complicaciones pulmonares.
• Aprendizaje del uso de bastones y tipo de marcha a emplear.

En el postoperatorio, la tendencia con estos pacientes es a efectuar una Fisioterapia lo más precoz posible, pero no a movilizar la nueva articulación de forma abusiva. Que la recuperación sea más o menos rápida depende de multitud de variables, tales como la edad del paciente, de si la prótesis es cementada o no (mayor retraso en las no cementadas), del tipo de prótesis, del estado óseo, de enfermedades asociadas, etc.

Deben explicarse al paciente aquellos movimientos o posturas que entrañen un riesgo de luxación de la prótesis: flexión de cadera superior a 90 grados, efectuar rotaciones del miembro inferior, dormir sobre el lado sano, cruzar las piernas, sentarse en sillas bajas, etc.

Durante las primeras 48 horas tras la intervención, se instala al paciente boca arriba, debiendo pasar progresivamente a la posición de sentado en la cama mediante la elevación de la cabecera o utilizando almohadas. Debe efectuar sistemáticamente ejercicios respiratorios, cambios posturales, movimientos activos de tobillos y contracciones estáticas del cuádriceps y glúteos.

A partir del tercer día, el fisioterapeuta inicia la movilización progresiva de la cadera operada, realizando movimientos de flexión, extensión y separación mediante ejercicios asistidos, activos y resistidos.

Al cabo de pocos días, el paciente se pone de pie, al principio con ayuda de un andador, luego con dos bastones y, por último, un solo bastón en la mano contraria. El fisioterapeuta debe enseñarle y corregirle cómo caminar, cómo sentarse y levantarse de una silla, cómo subir y bajar escaleras, cómo repartir simétricamente el peso corporal, etc.

Es necesario realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura periarticular, ya que permitirán la ejecución de actividades cotidianas con mayor facilidad y proporcionarán un mayor grado de estabilidad a la prótesis y, como consecuencia, disminuyendo el riesgo de luxación de la misma.

Licda. Luz Marina Castro

sábado, 4 de abril de 2009

DM en el adulto mayor

LA DIABETES MELLITUS EN EL ADULTO MAYOR


Cuando la diabetes mellitus hace su aparición, la mayoría de las células beta del páncreas ya están destruidas. La naturaleza del proceso destructivo es casi con seguridad de tipo inmunitario, aunque los detalles del mismo siguen siendo oscuros. La patogenia comienza por una susceptibilidad genética hacia la enfermedad, y algunos acontecimientos ambientales inician el proceso destructivo en los individuos vulnerables.

El estado en que se encuentra el paciente mientras se está produciendo, aunque de forma indetectable, la agresión inmunitaria se denomina prediabetes. El estado prediabético puede ser breve o prolongado, a veces es progresivo e interrumpido y otras es intermitente. Lo claro es que las reservas de insulina disminuyen constantemente hasta que son insuficientes para mantener la glucosa en sangre en sus valores normales. Es en este momento en que se diagnostica la diabetes.

Un incremento de la relación del tejido adiposo con la masa corporal magra disminuye la sensibilidad a la insulina: Los estudios han demostrado que el número de receptores de insulina no cambia con la edad, pero el deterioro de la captación de glucosa mediada por esta hormona puede deberse a defectos posreceptor.

Las personas ancianas también tienen valores elevados de insulina. Este cambio podría explicarse por resistencia a la misma, disminución de la degradación de esta hormona o ambos. Es posible que tenga un sitio el deterioro de la función de las células beta, pero, estudios de necropsia indican que con el envejecimiento no cambia su morfología.

Con la edad declina la tolerancia a la glucosa. No hay acuerdo general en cuanto a que la intolerancia a la glucosa en el envejecimiento sea un proceso normal del mismo o una anormalidad que debe corregirse.

Es común observar diabetes mellitus en personas de edad avanzada. Cabe la posibilidad de que en el momento del diagnóstico no existan los síntomas clásicos como polidipsia, poliuria y polifagia.

El tipo más común en personas ancianas es la diabetes mellitus no dependiente de insulina, también llamada diabetes tipo II.

En este tipo de diabetes el páncreas continua produciendo insulina, incluso a valores más elevados de los elevados de los normales. Sin embargo, el organismo desarrolla una resistencia a sus efectos y el resultado es un relativo déficit insulínico. La diabetes tipo dos aparece en los niños y en los adolescentes pero por lo general comienza después de los treinta años y es más frecuente a partir de esa edad; la obesidad es un factor de riesgo para la diabetes tipo dos ya que los obesos se cuentan entre el 80% y 90% de las personas que sufren esta enfermedad.

La diabetes tipo uno o insulina no dependiente, donde la producción de insulina es escasa o nula. A pesar de tratarse de una enfermedad con una alta prevalencia solo el 10% de los diabéticos tienen la enfermedad tipo uno. La mayoría de los pacientes que padecen tipo uno desarrollan la enfermedad antes de los 30 años.

Los científicos creen que un factor ambiental (posiblemente una infección vírica o un factor nutricional en la infancia o adolescencia) provoca destrucción, por el sistema inmunitario, de las células que producen la insulina en el páncreas. Es más probable que sea necesaria una predisposición genética para que esto ocurra. Sea como fuere, la diabetes tipo uno más del 90% de las células que producen la insulina en el páncreas (células beta) son destruidas de una forma irreversible. La deficiencia insulínica consiguiente es grave y para sobrevivir una persona con esta afección deben inyectarse insulina con irregularidad.


PREVALENCIA

La prevalencia de diabetes mellitus es de 7 a 10% en los mayores de 65 años de edad y aumenta con el envejecimiento. El índice puede ser tan alto como 15% en poblaciones en asilos.

Los posibles factores que contribuyen al incremento de la Prevalencia son:

• Aumento de peso
• Actividad física reducida
• Deterioro de la captación de glucosa mediada por insulina
• Defectos posreceptor


CRITERIOS PARA EL DIAGNÓSTICO

Los criterios del Grupo Nacional de datos sobre diabetes para su diagnóstico se basan en los valores de la glucemia en ayuno, que no cambian relativamente con la edad; los estudios han demostrado que aumenta 1 a 2 mg/dl/ década después de los 50 años. Los criterios útiles para el diagnóstico son:

1. Glucemia en ayuno > 140 mg/dl, acompañada de síntomas
2. Glucemia al azar > 200 mg/dl, acompañada de síntomas

Las personas muy obesas, con antecedentes familiares de diabetes o de diabetes gestacional se consideran con riesgo alto. Estos grupos deben valorarse de manera cuidadosa y medirse sus valores de glucemia al azar como parte de los exámenes de salud periódicos.


COMPLICACIONES:

Cetoacidosis: se caracteriza por la pérdida urinaria de agua, potasio, amonio y sodio con hipovolemia, desequilibrio electrolítico, elevación muy importante de los niveles de la glucosa en sangre y degradación de los ácidos grasos libres. El paciente presenta una piel caliente y seca, inquietud, agitación, diaforesis, y un aliento con característico olor a quitaesmalte. Sin un buen tratamiento inmediato puede causar la como y la muerte, se deben de suministrar grandes cantidades de líquidos intravenosos y electrolíticos, como sodio, potasio, cloro y fosfato para sustituir los que se han perdido en forma excesiva.

La insulina se suministrará por vía intravenosa de modo que actúe velozmente y la dosis sea adaptable. Los valores sanguíneos de glucosa, cuerpos cetónicos y electrolitos se miden cada pocas horas lo que permiten adaptar el tratamiento a las necesidades de cada momento.

También deben tomarse muestras de sangre arterial para determinar su acidez.

Pie diabético:

En este momento, las causas más importantes de morbimortalidad de los diabéticos son las complicaciones crónicas de los diabéticos. Dentro de las mismas se encuentran el pie diabético que se presenta del 15% al 20% de los diabéticos. Este constituye un problema de salud pública por su alta frecuencia y por sus enormes costos sanitarios y sociales generados por el elevado número de ingresos hospitalarios, las prolongadas internaciones, la demanda de atención médica y la incapacidad laboral de los pacientes, entre otros.

Para enfocar esta problemática, resulta de interés resaltar algunos datos epidemiológicos:

• Aproximadamente un 20% de los diabéticos desarrollarán úlceras del pie en algún momento de su vida.
• Según diferentes estudios, entre el 50% y el 95% de los casos de amputaciones de extremidades inferiores son por causas diabéticas.
• En hombres y mujeres entre los 80 años casi los 2/3 de los casos de gangrena arteriosclerótica son resultado de diabetes.
• En un 40% de los pacientes amputados se produce una segunda amputación en los 5 años siguientes con una mortalidad del 50% dentro de los 3 primeros años.


Ulceras por presión:

Son lesiones cutáneas que se producen como consecuencia de una falta de irrigación sanguínea y de una irritación de la piel que recubre una prominencia ósea, en las zonas en las que ha estado presionada.

Causas:

• Irrigación sanguínea reducida en la piel durante 2 o 3 horas por presión.
• Inmovilización, con compromiso de la musculatura o limitación del movimiento por dolor.
• Lesión de un nervio por herida o golpe o diabetes disminuye la capacidad de sentir dolor.
• La desnutrición, priva de nutrientes esenciales que impiden la curación.
• La ropa inapropiada, las sábanas o la fricción de los zapatos contra la piel pueden contribuir a lesionar la piel.
• La prolongada exposición a la humedad (a menudo por sudoración, orina o heces) puede dañar la superficie de la piel.

Las úlceras por presión se clasifican en 4 etapas:

• Etapa I: Eritema de la piel que no palidece (difícil de estimar en pacientes con piel muy pigmentada).

• Etapa II: Alteraciones de la dermis, pero no de los tejidos subcutáneos.

• Etapa III: Las úlceras se extienden del tejido subcutáneo profundo a la fascia.

• Etapa IV: La úlcera abarca de la profundidad de la fascia al hueso.

Coma Hiperosmolar:

El coma diabético hiperosmolar, no cetósico, suele ser una complicación de la diabetes no insulinodependiente. Es un cuadro clínico causado por una profunda deshidratación provocada por una diuresis, hiperglucémica sostenida en unas circunstancias en las que el paciente no puede beber el agua suficiente para compensar las pérdidas urinarias del líquido. Habitualmente, un diabético anciano, que a menudo vive solo o está en una residencia geriátrica, sufre una infección o un ictus que empeora su hiperglucemia y no le permite beber agua suficiente. Probablemente, el cuadro clínico completo no se desarrolla hasta que la reducción de la volemia es lo bastante intensa para producir una disminución de la diuresis. El coma hiperosmolar también puede ser desencadenado por la diabetes peritoneal o la hemodiálisis, por la alimentación por sonda con preparados ricos en proteínas, por los goteos intravenosos ricos en carbohidratos, y por el empleo de agentes osmóticos como el manitol y la urea. También se han descrito casos provocados por fenitoina, glucocorticoides, agentes inmunosupresores y diuréticos.

Clínicamente estos pacientes presentan intensa hiperglucemia, hiperosmolaridad, deshidratación con reducción de la volemia y manifestaciones del sistema nervioso central que van desde la obnubilación al coma. No son raras las crisis convulsivas, a veces de tipo parkinsoniano, y puede observarse hemiplejía transitoria. Con frecuencia hay infecciones, especialmente neumonía y sepsis por gramnegativos, que indican un pronóstico grave. Puede haber hemorragias, causadas probablemente por coagulación intravascular diseminada, y a veces se observa pancreatitis aguda.

Artropatía neuropática de Charcot.

Es a consecuencia de la lesión de los nervios, que impiden la percepción del dolor articular por parte de la persona afectada. Por consiguiente las lesiones y fracturas insignificantes y repetitivas pasan inadvertidas, hasta que el deterioro acumulado destruye la articulación de forma permanente.

Factores que influyen en la formación de la arteriosclerosis en el diabético:

Tabaquismo:

Favorece la arteriosclerosis por varios mecanismos como la acción tóxica de la nicotina con la liberación de catecolaminas y un efecto vaso espástico directo; por disminución de la concentración de oxígeno por el monóxido de carbono con aumento de la cantidad de carboxihemoglobina; y por el incremento de la agregación y adhesividad plaquetaria con disminución de la fibrinólisis.

Obesidad:

El riesgo aumenta con índices de masa corporal superiores a 30; otro elemento a considerar seria la distribución de la grasa como la hiperlipoproteinemias.

Hiperlipemias:

Se da en los diabéticos por el exceso o déficit de insulina donde hay una mayor absorción intestinal de las grasas y colesterol y la glicosilación de las apoproteinas.

Hipertensión arterial:

El desarrollo de arteriosclerosis es de menor influencia en miembros inferiores. Se le considera un factor angiopático especialmente cuando se haya asociada al tabaquismo y a la microangiopatía diabética.

Sedentarismo:

El ejercicio físico conduce a un aumento del tono muscular y favorece a la circulación colateral por lo tanto es de fundamental importancia en la diabetes tal es así que se considera uno de los pilares de tratamiento del paciente diabético.

Factores Genéticos:

Presenta mayor susceptibilidad individual relaciona con la presencia del grupo sanguíneo A.

Complicaciones vasculares:

Los pacientes diabéticos tienen un riesgo 2 o 3 veces mayor de infarto del miocardio y apoplejía que las personas no diabéticas. En la diabetes tipo II, el 60% de la mortalidad se debe a enfermedades vasculares. La hiperglucemia, hiperinsulinemia y la hiperlipidemia se acompañan de afección vascular y suelen observarse en diabéticos ancianos. Además los diabéticos son propensos a hipertensión y obesidad, que también son riesgos de enfermedades coronarias.

Una de las complicaciones es la arteriopatía periférica que se presenta por varios estadios:

• Estadio 0: Existencia de vasculopatía asintomática, solo demostrable por la exploración.
• Estadio 1: Claudicación intermitente.
• Estadio 2: Dolor de reposo
• Estadio 3: Necrosis o gangrena.

El dolor de la claudicación intermitente aparece con la marcha y se alivia al suspenderla. La localización más habitual de la misma es a nivel de las pantorrillas, pero puede estar presente en otros territorios, lo cual indica la zona de compromiso vascular.

El dolor de reposo indica una mayor severidad de la isquemia. Aparece cuando el paciente adopta la posición horizontal y se alivia algo al sentarse.

La gangrena es la expresión máxima de la insuficiencia arterial. Es habitual la ausencia de pilosidad en la piel y a veces en los dedos, en caso de la isquemia la piel está atrófica, delgada y pálida, existe disminución en el crecimiento de las uñas, hay disminución de la temperatura en piel y ausencia de los pulsos periféricos.




Complicaciones del sistema nervioso

El daño neural en la diabetes mellitus puede deberse a alteraciones isquémicas o exposición de las neuronas a una concentración alta de glucosa o metabolitos anormales de la misma (sorbitol y fructuosa) que causan cambios químicos en los nervios y perjudica la habilidad de los nervios para transmitir señales.

También tienen el potencial para dañar los vasos sanguíneos que llevan el oxígeno y los nutrientes a los nervios.

También algunos rasgos genéticos pueden hacer que algunas personas sean más susceptibles a las enfermedades de los nervios que otras.

Las personas con diabetes pueden desarrollar problemas en los nervios en cualquier momento, pero la neuropatía clínica significante se puede desarrollar en los 10 primeros años después de haber recibido el diagnógtico

El riesgo de desarrollar la neuropatía aumenta con el tiempo que una persona que haya tenido diabetes. Como un 60% de las personas con diabetes tienen alguna forma de neuropatía.

Tipos más comunes de neuropatía diabética

Polineuropatías periférica:

Es la neuropatía que afecta los nervios de las extremidades (los pies, piernas, brazos y las manos) la cual puede ser sensitiva o motora.

La neuropatía sensitiva constituye la forma más común, suele ser bilateral, distal, simétrica, lenta y progresiva. Presenta calambres que se agravan por la noche, parestesias y dolor que en ocasiones es muy intenso y se acompaña de hiperestesias, hasta el punto de que el paciente no tolera el roce de las sábanas

La pérdida de sensibilidad vibratoria es uno de los síntomas más precoces. Hay una disminución o abolición de la sensibilidad propioceptiva.

La hipoestesia permite que se produzcan lesiones que son advertidas tardíamente por los pacientes.

La neuropatía motora causa atrofia e hipotrofia muscular, fundamentalmente de los interóseos y lumbricales. Esto produce una modificación de los puntos de apoyo del pie generando hiperqueratosis, luxaciones articulares y deformaciones del pie. En el examen se observa la imposibilidad del paciente para separar los dedos entre sí (signo del abanico patológico), disminución o ausencia de los reflejos osteotendinosos, especialmente los aquileanos.

El mal perforante plantar , es una complicación frecuente que consiste en una ulceración crónica, a veces profunda, indolora, que asienta habitualmente en los puntos de apoyo (cara plantar del primero al quinto metatarsiano o talón cavo). Es producida por la opresión reiterada por la marcha en zonas hipoestésicas y de mal trofismo y conduce a la infección del tejido subcutáneo.

Neuropatía autónoma:

Es la neuropatía que afecta los nervios que suplen a los órganos internos, los procesos y los sistemas del corazón, el aparato digestivo, los órganos sexuales, el tracto urinario y las glándulas sudoríparas. Los síntomas incluyen:

• Incontinencia
• Problemas digestivos (diarrea, estreñimiento)
• Presión baja de la sangre
• Mareos
• Desmayos
• La incapacidad de percibir dolor
• Sudoración excesiva
• Impotencia

Neuropatía focal:

Es la neuropatía que afecta a un nervio específico y a una parte del cuerpo, como por ejemplo, los músculos faciales, la audición, la pelvis y la parte baja de la espalda, los muslos y el abdomen. Los síntomas incluyen:

• Dolor de oído
• Dolor severo en la parte baja de la espalda o en la pelvis
• Dolor en el pecho, el estómago
• Dolor o molestia detrás del ojo
• Inhabilidad para enfocar los ojos
• Visión doble
• Parálisis en un lado de la cara
• Problemas de audición

Diagnóstico de la neuropatía

Además de obtener su historia médica completa y un examen físico, se puede revisar:

• La fortaleza muscular
• Los reflejos musculares
• La sensibilidad muscular hacia: posición, vibración, temperatura y tacto ligero.


Además se pueden realizar los siguientes exámenes:

• Estudio de la conducción nerviosa (para revisar el flujo de la corriente eléctrica a través de un nervio)
• Electro-miografía (para ver como los músculos responden a los impulsos eléctricos)
• Biopsia del nervio


Principio del tratamiento de la diabetes mellitus

Aunque no existen pruebas firmes que demuestren que el control adecuado de la glucemia reduce las complicaciones en pacientes geriátricos, el control metabólico rígido puede prevenir deshidratación, obesidad y poliuria. Es necesario revisar con cuidado los planes terapéuticos con los enfermos y quienes los cuidan. Cuando se elabora un plan de tratamiento es necesario considerar muchos factores, como agudeza visual, función renal, estado cognoscitivo y funcional y sistemas de apoyo.

Los 2 objetivos principales de la terapéutica de la diabetes en personas de edad avanzada es prevenir complicaciones y conservar la función.

Las modificaciones de la dieta y el estilo de vida, como ejercicio y reducción de peso, pueden controlar los valores de glucemia en más de un tercio de los pacientes ancianos con diabetes tipo II.

Actividad Física:

Calentamiento:

Son necesarios para preparar al organismo para la actividad física. Cumplen las funciones de evitar lesiones y mejorar el rendimiento físico. Cuando el cuerpo se encuentra en reposo, el flujo sanguíneo hacia los músculos es relativamente lento y los pequeños vasos sanguíneos se encuentran cerrados. Al realizar actividad, el flujo sanguíneo aumenta a medida que los vasos se van abriendo y preparan a los músculos para el trabajo que van a realizar.

La actividad física al incrementar la producción de energía hace que aumente la temperatura de los músculos, lo que mejora la coordinación y disminuye la probabilidad de lesiones.

El calentamiento debe iniciarse con movimientos de grandes grupos musculares para que se produzca un gran aflujo de sangre. Posteriormente se van activando grupos musculares más específicos. Es necesario realizar ejercicios de calentamiento antes de una rutina de ejercicios para que exista un mayor rendimiento físico.
Estiramientos:

Después de un buen calentamiento podemos realizar los estiramientos que nos permiten que los músculos se mantengan flexibles de acuerdo al grado de tensión muscular de cada persona.

Es importante que conozcamos las razones del por qué debemos realizar estiramientos con nuestros pacientes:

• Reducimos la tensión muscular y nos permite relajar el cuerpo
• Mejorar la coordinación de movimientos
• Aumentar la posibilidad de movimiento
• Mejorar y agilizar la circulación

El estiramiento lo realizamos antes y después de nuestro plan de ejercicios, además durante el día ya que nos permite liberar tensiones musculares.

La manera correcta de estirar nuestros músculos son:

• Con una tensión relajada y mantenida, poniendo atención en los músculos que se están estirando. Evitando el rebote o dolor.
• Una respiración lenta, rítmica y controlada, respirar con naturalidad y si la posición se lo impide disminuir la tensión muscular.
• El tiempo de un estiramiento correcto es de 15 a 30 minutos.

Además debemos de tomar en cuenta el reflejo de estiramiento del cual están protegidos los músculos donde cada vez que se produce un estiramiento excesivo de las fibras musculares por un movimiento brusco o forzado aparece un reflejo nervioso que hace que los músculos se contraigan. Es un mecanismo de defensa de los músculos para evitar una lesión. Por ello, si los forzamos demasiado al realizar estos ejercicios de estiramiento, el efecto es el contrario al que pretendíamos.

jueves, 19 de marzo de 2009

artrosis

ARTROSIS

Definición
Es una enfermedad producida por la alteración del cartílago, uno de los tejidos que forman las articulaciones, lo que origina la aparición de dolor y, en ocasiones, la pérdida de su movimiento normal. La artrosis es la enfermedad reumática más frecuente, afectando en mayor o menor grado a todas las personas a partir de los 50 años, pero sólo en un porcentaje de la población alcanza la suficiente severidad como para dar síntomas importantes. Con el transcurso del tiempo se afectan progresivamente otras estructuras del aparato locomotor (discos intervertebrales, ligamentos, tendones, músculos...).

Puede afectar a cualquier articulación, aunque se desarrolla con mayor frecuencia en la columna vertebral (cervicoartrosis y lumbartrosis), en articulaciones de la mano (principalmente del pulgar o rizartrosis) y en articulaciones de carga como la cadera (coxartrosis) y rodilla (gonartrosis).

Las alteraciones que tienen lugar en la artrosis en los diferentes tejidos se van instaurando progresivamente en varias fases:

En primer lugar, la capa más superficial del cartílago se inflama y reblandece, perdiendo su capacidad elástica; más tarde, se erosiona, pudiendo llegar a desaparecer, produciéndose el contacto directo entre los huesos. Como consecuencia, el hueso reacciona, formando hueso nuevo en los bordes de la zona degenerada (osteofitos). Por último, tiene lugar un engrosamiento y tumefacción de la membrana sinovial, produciendo líquido sinovial menos viscoso y, por tanto, menor lubricación de la articulación.
En las primeras fases de la enfermedad el paciente puede estar asintomático, ya que el cartílago no es fuente generadora de dolor, pudiendo ser el proceso potencialmente reversible. En cambio, cuando el cartílago desaparece, la enfermedad se hace severa e irreversible.

Causas
Son múltiples, pudiendo darse varias de ellas simultáneamente en la misma persona, aumentando las posibilidades de desarrollar la enfermedad.

Su mayor frecuencia en personas de edad avanzada está justificada por el natural envejecimiento de las estructuras articulares y la menor capacidad de regeneración tisular. No obstante, existe una predisposición hereditaria que influye en su aparición.

Deben tomarse también como factores predisponentes: la obesidad (que sobrecarga las articulaciones), las malformaciones o dismetrías de los miembros inferiores, los traumatismos articulares (fracturas, esguinces, luxaciones...), las actividades laborales que someten a la articulación a un sobreuso, el exceso de práctica deportiva, etc.

Síntomas
Dependen de la articulación que esté afectada; no obstante, en todos los casos presentan unos rasgos comunes.

Los síntomas evolucionan de forma lenta y progresiva. Al principio, el dolor únicamente se manifiesta con el movimiento y cede con el reposo. Con el transcurso del tiempo y a medida que la enfermedad se va haciendo más severa se manifiesta de forma más continua, llegando a estar presente incluso en reposo y aliviándose parcialmente con el movimiento y el ejercicio moderado. El dolor provoca contracturas musculares y el desuso la atrofia que, a su vez, son factores agravantes de la enfermedad.

Otros síntomas habituales son: rigidez matutina, restricción de movilidad, crujidos articulares, inflamación, deformidad articular, etc.

Fisioterapia
El tratamiento fisioterapéutico debe estar adaptado en función de cuál sea la articulación afectada, la severidad del proceso, la intensidad del dolor, el grado del componente inflamatorio, el tipo de actividades diarias y la edad.

Sus objetivos generales deben incluir: alivio del dolor, disminución de la inflamación, recuperación o mejora de la amplitud de la movilidad articular, relajación de las contracturas, aumento de la elasticidad de las estructuras periarticulares y reforzamiento de los músculos atróficos.

Para alcanzar estos objetivos se utilizan diversos medios técnicos (microonda, onda corta, ultrasonido, corrientes de baja y media frecuencia, magnetoterapia...) y multitud de técnicas de terapia manual (estiramientos, movilización pasiva, masaje, drenaje linfático, liberación miofascial, maniobras de reforzamiento muscular...).

La fisioterapia juega también un importante papel en el campo preventivo de la artrosis, mediante el adecuado tratamiento de otros procesos que pueden predisponer a ella: deformidades de columna vertebral (cifosis, lordosis, escoliosis...), traumatismos (fracturas, luxaciones, esguinces...), defectos de alineación de las articulaciones del miembro inferior (genu varo o valgo, pie plano...), dismetrías en la longitud de los mismos, reparto de cargas de forma asimétrica en enfermedades neurológicas (hemiplejia, Parkinson, poliomielitis...), etc., y mediante la enseñanza de un uso correcto de la columna vertebral (levantamiento de cargas, postura al sentarse, al recoger objetos del suelo...).

martes, 3 de marzo de 2009

Principios de la Rehabilitación Geriátrica

El anciano suele sufrir enfermedades con mayor facilidad y frecuencia que el individuo joven y sus recuperaciones son más lentas e incompletas
La fisioterapia revitalizadora geriátrica es la aplicación de determinadas técnicas de fisioterapia sobre adultos mayores sanos, en los que el proceso involutivo de la edad puede desencadenar procesos patológicos que pueden llevar a la disminución de sus capacidades funcionales.
La causa más común de la pérdida de las capacidades funcionales en la persona mayor es la inactividad o inmovilidad .Existen numerosas causas para la inmovilización en una persona mayor, dentro de ellas tenemos la inmovilización aguda que se considera como una inmovilización accidental secundaria a una enfermedad quemaduras, fractura de cadera, accidente vascular periférico por nombrar algunos. la actividad del paciente se ve severamente reducida hasta que la enfermedad aguda se estabiliza. . Las barreras arquitectónicas pueden causar inmovilización accidental esto incluye las barandas de las camas, camas altas o bajas, escalones, pasillos con pobre iluminación, sillas inapropiadas, temor a caídas,, aislamiento social y ambiental , dolor al movimiento, parestesias, falta de ayuda para la movilidad y / o traslados. Y por supuesto la actitud de “ estoy muy enfermo para levantarme” afectan negativamente la movilidad.
La inmovilización crónica es el resultado de problemas médicos de larga data, mal manejados o no tratados como lo puede ser una accidente vascular cerebral, artritis, amputaciones, enfermedad de parkinson, lumbalgia

El proceso de descondicionamiento es definido como los cambios múltiples producidos en la fisiología de órganos y sistemas, inducidos por inactividad y por lo tanto reversibles con la actividad física. El grado de descondicionamiento depende del grado de inactividad y del nivel físico previo a esta. El término de hipocinética es el que describe la fisiología de la inactividad.

Los estudios indican las personas mayores que son más activas físicamente son capaces de responder igual o en algunos casos mejor que sujetos más jóvenes en ciertas actividades físicas, es por eso que el ejercicio se considera una modalidad de rehabilitación primaria en el caso de las personas mayores.

Existen retos para entender la interacción entre inactividad y salud en las personas mayores. El primero es que el envejecimiento causa en el individuo consecuencias similares a la inactividad, el segundo es separar los efectos de la inactividad de los efectos de la enfermedad, claro es obvio que algunos efectos del envejecimiento pueden estar directamente relacionados con la inactividad. El otro reto es entender la diferencia entre la declinación fisiológica y la pérdida de función ¡es la incapacidad de una anciana de 85 años de subir escalones debida a debilidad muscular, dolor articular, problemas cardiacos, pobre equilibrio, problemas sensoriales o una vida sedentaria?
Entender las consecuencias de la inactividad es de gran importancia cuando valoramos la necesidad de rehabilitación de una persona mayor.
Shepard* encontró que una actividad física moderada da como resultado que la persona se sienta mejor, lo cual lo lleva a un mejor desarrollo intelectual y sicomotor, de rebote se aumenta la autoestima, imagen corporal y disminuyen los niveles de ansiedad, stress y depresión.


Es de vital importancia el aporte que la terapia física puede tener en combatir o retardar, los procesos involutivos de la edad y / o inactividad que dan como resultado alteraciones de los órganos, aparatos y sistemas y aunque asintomáticos al principio en un determinado momento puede evolucionar hasta lograr la incapacidad física del sujeto.
La rehabilitación Geriátrica es el mecanismo efectivo para compensar dentro de los límites máximos las consecuencias de la inactividad, por que rehabilitación geriátrica y no ejercicio simplemente?, sencillo debido a las características y necesidades propias de la población adulta mayor los programas de ejercicios deben ser preparados y guiados por profesionales en el área de fisioterapia y rehabilitación realizando una evaluación funcional previa para así determinar las capacidades de cada uno de los individuos y poder implementar un plan de terapia física adecuado a las necesidades personales.
Como fisioterapeutas nuestra meta debe ser proporcionar al adulto mayor un programa preventivo, correctivo o de mantenimiento donde nuestro objetivo básico sea la independencia funcional de las personas que tratamos, con la consecuente ganancia de una mejor la calidad de vida
Los principios generales de la rehabilitación en el anciano, cualquiera que sea el proceso del que se trate, debe aplicarse como medida general para luego aplicar las técnicas específicas correspondientes al proceso.
1. Mantener la máxima movilidad articular
2. mantener o restaurar la independencia en AVD.
3. Mantener o incrementar la fuerza muscular
4. lograr un buen patrón de marcha y equilibro.
5. valorar postura.
6. historia de caídas
7. lograr la confianza y cooperación del paciente desde el inicio.


La movilidad mantenida , asistida o estimulada evita mayores lesiones articulares y problemas musculares sobre todo contracturas, perdida de fuerza y sus consecuencias (trastorno de la marcha, caídas, síndrome de inmovilización).
Por lo general la falta de ejercicio suele ser un problema constante en el mundo geriátrico, esto puede deberse a las comodidades de la vida moderna, la falta de información, barreras arbitrarias de la edad para muchas actividades , el efecto de enfermedades crónicas, por ello el ejercicio reglado y adecuado es una necesidad terapéutica para el adulto mayor, los ejercicios dirigidos no tienen contraindicación en ningún caso, siendo beneficios incluso en pacientes con insuficiencia coronaria y enfermedad vascular periférica. Es importante recalcar que se deben evitar las acciones sobre protectoras o agresivas de parte de la familia y el equipo de trabajo.

En general la prevención constituye uno de las bases del trabajo con adulto mayor.

sábado, 21 de febrero de 2009

SINDROME DE INMOVILIZACIÒN EN ADULTO MAYOR

SINDROME DE INMOVILIZACIÒN EN ADULTO MAYOR

El reposo prolongado en cama, especialmente en ancianos produce múltiples cambios y complicaciones, puede suceder a cualquier edad, pero los ancianos son los que estan en mayor riesgo de inmovilización por su declinación biológica normal.


Se define como inmovilismo el descenso de la capacidad para desempeñar actividades para la vida diaria por deterioro de las finciones motoras.


El síndrome de inmovilización nace de un sujeto hasta ahora independiente, consecuencia de la inactividad prolongada y permanencia en cama independientemente de la enfermedad que lo haya provocado, en otras palabras es la suma de los daños que pueden apaecer en el organismo por falta de movimiento.

Este està caracterizado por:limitación marcada de la motilidad, la inmovilización genera un embotamiento en la sensibilidad propioceptiva, pèrdida del esquema corporal,y de los esquemas motores, trastornos de equilibrio, contracturas musculares, amiotrofia, retracciones tendinosas, rigidez y anquilosis articular. Desmineralización osea (osteoporosis) relajacipon de esfínteres.riesgo de ùlceras,estasis pulmonar, anorexia con su consecuente desnutrición y caquexia. Deterioro mental progresivo,

Terapia Física

Esta ha de ser precoz y si es posible varias veces al dìa, realizando sesiones cortas tomando en cuenta la condición del paciente.

  • Reanimaciòn y estimulación del paciente, entablar conversación, preguntarle el nombre decirle la fecha, hablarle de un tema que le guste, buscando el diàlogo.
  • Movilizaciones pasivas, activas asistidas: para tonificación de los musculos buscando trabajar con tronco, 4 extremidades y en casos extremos control de cabeza
  • Ejercicios progresivos de incorporación, traslación, cambios de posición decubito lateral, supino, prono.
  • Equilibrio sedente
  • Equilibrio en bipedestaciòn
  • Reeducaiòn de la marcha
  • Fortalecimiento de musculos antigravitatorios

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Dra. Erika Cyrus Barker