viernes, 29 de mayo de 2009

PARKINSON

Definición
James Parkinson en 1817 la definió como "movimientos temblorosos involuntarios con disminución de la fuerza muscular, en zonas que no están en actividad; propensión a inclinar el tronco hacia adelante y a pasar de la marcha a la carrera, mientras que los sentidos y el intelecto permanecen inalterados".

Esto ocurre por trastornos y pérdidas de neuronas en una zona determinada del tronco encefálico. Esta zona es la sustancia negra de los ganglios basales, que controlan los movimientos que se realizan automáticamente como caminar.

Causas
Es un trastorno que se da en las edades medias y avanzadas de la vida, que presenta una progresión muy gradual y una evolución prolongada. Aunque se ha observado en grupos familiares, habitualmente tiene un carácter esporádico y es de causa desconocida.

Síntomas
La postura encorvada, rigidez y lentitud de los movimientos y la inexpresividad facial, así como el temblor rítmico de los miembros que remiten con los movimientos voluntarios, son las características principales de esta enfermedad.

La lentitud de movimientos suele ser más o menos generalizada, asociándose con rigidez muscular, que impiden la realización normal de actividades. También sufren una pérdida de la capacidad que poseen las personas sanas para efectuar pequeñas variaciones automáticas y espontáneas de la postura, al hacer cualquier actividad o al adoptar distintas posiciones.

El temblor, por lo general, es más pronunciado en las manos, aunque también puede afectar a piernas, labios, lengua y musculatura del cuello. De aquí que normalmente se vean afectados tanto el habla como la escritura.

La manera de andar de estas personas es con pasos rápidos y torpes, y con una aceleración excesiva como si quisieran atrapar su centro de gravedad, que va por delante de ellos.

Suelen padecer sensaciones continuas de cansancio a causa de la incoordinación de los distintos grupos musculares.

La gravedad de la sintomatología está muy influenciada por los factores emocionales, como ansiedad, tensión y sentimientos de infelicidad, que agravan el cuadro clínico.

Aunque el deterioro intelectual no es una característica constante, cada vez con mayor frecuencia se observa demencia en las fases avanzadas de la enfermedad.

Fisioterapia
El descubrimiento de fármacos eficaces contra esta enfermedad, como la Levodopa, y la integración del paciente dentro de un programa de rehabilitación posibilitan que este lleve una vida aceptable e integrada en la sociedad.

Es de gran utilidad un programa progresivo de ejercicios diarios que ayuden a aliviar las diversas alteraciones del movimiento, haciendo que se sientan seguros y manteniendo una adecuada calidad de vida.
• Ejercicios que mejoren la fuerza muscular, coordinación y destreza, disminuyan la rigidez y eviten las contracturas por desuso de los músculos.
• Ejercicios para mejorar la movilidad articular, como caminar.
• Ejercicios de estiramiento para que las estructuras musculares sean lo más flexibles posible.
• Ejercicios posturales para intentar retrasar al máximo la tendencia de la inclinación del tronco y cabeza.
• Técnicas especiales para la marcha, con el fin de superar las alteraciones de la misma y la tendencia antes mencionada. Desde el principio se conciencia al paciente que debe caminar lo más erecto posible, mirar hacia adelante y abriendo un poco los pies para aumentar su base de sustentación y su estabilidad, hay que combinar la oscilación de los brazos y levantar los pies.
• El ritmo y velocidad de los ejercicios deben ser moderados, así se puede ayudar con músicas que tengan un ritmo adecuado y le facilite la realización de los ejercicios.
• Coordinar las actividades con ejercicios respiratorios, que van a llevar a que el paciente tenga más aguante y se canse menos. De todas formas, es conveniente la realización de períodos frecuentes de reposo.

Como en todo sujeto con una afectación neurológica, el trabajo que hace que el paciente se desarrolle y se adapte a su patología, depende de un equipo integrado por muchos profesionales. De esta forma, médicos, logopedas, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y muchas otras personas, así como la familia, deben aunar sus esfuerzos para la integración de estas personas a una vida lo más normal posible.

Material recopilado por: Dra. Erika Cyrus Barker

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