miércoles, 6 de mayo de 2009

PRÓTESIS DE CADERA

Definición
La sustitución total de la articulación de la cadera o artroplastia es una intervención quirúrgica dirigida a reemplazar la articulación de la cadera, que se encuentre deteriorada por diversos procesos patológicos.

La articulación de la cadera consta de dos superficies que representan segmentos de esfera, uno hueco (llamado cotilo o acetábulo y situado en la pelvis ósea) y otro macizo (cabeza del fémur); ambas superficies efectúan un acoplamiento casi perfecto. La operación de sustitución total de la cadera consiste en reemplazar la cabeza del fémur desgastada por una esfera metálica unida a un vástago o tallo y el acetábulo por una cazoleta de un plástico muy resistente (polietileno). Estos dos componentes pueden fijarse al hueso mediante un cemento especial llamado metilmetacrilato (prótesis cementada).

La colocación de esta nueva articulación está encaminada a obtener el alivio del dolor, disminuir la rigidez, aumentar la movilidad y restablecer la longitud de los miembros inferiores. Todo ello enfocado a aumentar la calidad de vida del paciente, mejorando la realización de las actividades de vida diaria y obteniendo un mayor grado de autonomía personal.

Causas
Las patologías más frecuentes que pueden abocar a una prótesis o artroplastia de cadera son las siguientes:
• Artrosis de cadera o coxartrosis: es la indicación más habitual para una artroplastia. Las superficies articulares están recubiertas de cartílago articular; dicho cartílago se desgasta en caso de artrosis, quedando al descubierto el hueso subyacente y dando lugar a dolor y limitación de la movilidad.
• Fase de secuelas de enfermedades reumáticas sistémicas (artritis reumatoide, espondilitis anquilosante...).
• Fracturas de pelvis y de la extremidad proximal del fémur y en caso de necrosis avascular de la cabeza femoral.
• Tumores malignos de la cabeza femoral.

Es recomendable que la cirugía de la artroplastia de cadera se lleve a cabo en edad lo más avanzada posible, ya que su vida media no suele sobrepasar los 20 años y los posteriores recambios resultan más conflictivos, sobre todo en caso de prótesis cementadas. Por esta razón, previamente a la colocación de una prótesis suelen efectuarse intervenciones que modifiquen los puntos de apoyo sobre la cabeza femoral (osteotomía varizante y valguizante) y, de esta manera, retardar la sustitución articular.

Síntomas
Por lo general, el paciente candidato a una sustitución total de la cadera presenta un importante deterioro articular, que se traduce en dolor intenso, tanto en reposo como al caminar, marcada restricción de la movilidad, contracturas musculares periarticulares, cojera, posición defectuosa del miembro inferior, etc.

Fisioterapia
Siempre que sea posible, es aconsejable que estos pacientes lleven a cabo un tratamiento preoperatorio, encaminado a obtener el alivio del dolor y el fortalecimiento de la musculatura periarticular; una recuperación exitosa y rápida está estrechamente relacionada con el estado muscular alcanzado en el momento de la intervención. Dicho tratamiento preoperatorio debe abarcar:
• Fortalecimiento de la musculatura de todo el miembro inferior afectado
• Fortalecimiento muscular de los miembros superiores y miembro inferior sano, con la finalidad de que la marcha se efectúe con mayor facilidad.
• Enseñanza de ejercicios respiratorios, principalmente diafragmáticos, con el fin de evitar complicaciones pulmonares.
• Aprendizaje del uso de bastones y tipo de marcha a emplear.

En el postoperatorio, la tendencia con estos pacientes es a efectuar una Fisioterapia lo más precoz posible, pero no a movilizar la nueva articulación de forma abusiva. Que la recuperación sea más o menos rápida depende de multitud de variables, tales como la edad del paciente, de si la prótesis es cementada o no (mayor retraso en las no cementadas), del tipo de prótesis, del estado óseo, de enfermedades asociadas, etc.

Deben explicarse al paciente aquellos movimientos o posturas que entrañen un riesgo de luxación de la prótesis: flexión de cadera superior a 90 grados, efectuar rotaciones del miembro inferior, dormir sobre el lado sano, cruzar las piernas, sentarse en sillas bajas, etc.

Durante las primeras 48 horas tras la intervención, se instala al paciente boca arriba, debiendo pasar progresivamente a la posición de sentado en la cama mediante la elevación de la cabecera o utilizando almohadas. Debe efectuar sistemáticamente ejercicios respiratorios, cambios posturales, movimientos activos de tobillos y contracciones estáticas del cuádriceps y glúteos.

A partir del tercer día, el fisioterapeuta inicia la movilización progresiva de la cadera operada, realizando movimientos de flexión, extensión y separación mediante ejercicios asistidos, activos y resistidos.

Al cabo de pocos días, el paciente se pone de pie, al principio con ayuda de un andador, luego con dos bastones y, por último, un solo bastón en la mano contraria. El fisioterapeuta debe enseñarle y corregirle cómo caminar, cómo sentarse y levantarse de una silla, cómo subir y bajar escaleras, cómo repartir simétricamente el peso corporal, etc.

Es necesario realizar ejercicios de fortalecimiento de la musculatura periarticular, ya que permitirán la ejecución de actividades cotidianas con mayor facilidad y proporcionarán un mayor grado de estabilidad a la prótesis y, como consecuencia, disminuyendo el riesgo de luxación de la misma.

Licda. Luz Marina Castro

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